Asumir nuestra humanidad para
contactar con nuestra espiritualidad…
Cuesta tanto llegar a ser plenamente humano, que son pocos los que poseen
el esclarecimiento y el valor necesarios para pagar el precio requerido…
Para ello hay que abandonar totalmente la búsqueda de seguridad y
asumir con los brazos abiertos el riesgo de vivir…
Hay que abrazar la Vida como un amante,
sin esperar una fácil retribución de ese amor.
Hay que aceptar el dolor como condición de la existencia.
Hay que admitir la duda y la oscuridad como precio del conocimiento.
Hay que tener una voluntad obstinada en el conflicto,
pero siempre dispuesto a todas las consecuencias de vivir y morir.
Morris West (Las sandalias del pescador)
Morris West (Las sandalias del pescador)
Abrazar la Vida como un amante… ¿y cómo abraza un amante?
Muchos coincidimos en que somos seres espirituales (Almas) teniendo una experiencia humana...lo sentimos, lo intuimos, lo creemos…a partir de impresiones más evidentes o más sutiles, que hemos tenido en estados expansivos de consciencia…
Muchos entendemos también que el sentido más profundo de la Vida es, de hecho, ese camino de vuelta para reconocer de nuevo nuestra naturaleza espiritual en nosotros, para que así, la impronta de nuestra alma se pueda manifestar en nuestra vida cotidiana, y en nuestro proceso vital…
De este modo, aun cuando quedamos “revestidos de humanidad”, tenemos la posibilidad de manifestar nuestra Alma a través de nuestra personalidad, puesto que el Alma (coincidimos también muchos) no puede vivir sino indirectamente a través de ésta… En este camino de des-cubrimiento de nuestra naturaleza espiritual, no conviene tener prisas, ni dar pasos en falso…
Quien rehúye su experiencia humana y quien rehúye profundizar en su naturaleza humana a través de ella, está “huyendo hacia Dios”, como cuando nos dejaban en la guardería y nosotros no queríamos estar allí, y entonces cómo queríamos estar con mamá otra vez, le echábamos los brazos para que nos recogiera.Muchas personas quieren “huir hacia Dios” y le echan los brazos, y esto les impide estar presentes en su vida, en el hecho de estar aquí, revestidos de humanidad, viviendo una experiencia humana…
Somos seres de Luz, sí…pero también somos mamíferos y humanos y, de hecho, la integración entre estas tres partes que nos componen (mamífero humano espiritual) es un largo proceso, más hoy día, en que la disociación, el divorcio, o la desconexión del cuerpo y la Naturaleza es un epidemia masiva…
Quién no asumido que es un mamífero humano antes de des-cubrir su naturaleza espiritual, corre mucho riesgo de tomar el camino de la especialitis…qué ¿porqué?...pues porque rechaza su naturaleza animal y humana, porque rechaza lo que es, para volar en una fantasía más grandiosa...Todo es una cuestión de orden en el desarrollo, un concepto bastante olvidado hoy día en los ambientes espirituales...
Muchos no quieren ser mamíferos e intentan actúar como si no lo fueran, y tampoco quieren ser humanos y actúan también como si no lo fueran... quizás porque andan "hipercivilizados", o quizás porque andan "espiritualizados..."Asi las cosas hemos "olvidado" ya parir como mamiferos, hemos "olvidado" criar a nuestros bebes como mamiferos que son, hemos "olvidado" lo importante que es el contacto para nosostros los mamiferos humanos en nuestra crianza y el resto de nuestra vida. Hemos "olvidado" como los mamiferos establecen sus vinculos de apego y cómo hacen el amor los mamiferos humanos de sangre caliente que están en conexión con su cuerpo.Hemos olvidado también cómo dejarnos llevar en nuestro proceso de muerte, hemos olvidado la entrega y dignidad con la que sabe morir un mamifero o con la que saben vivir el dolor los mamiferos cuando este les toca...demasiadas cosas, demasiado importantes, demasiado básicas y fundamentales para poder saltarse éste escalón de nuestro desarrollo...cosas que un mamifero sabe hacer pero que muchos de nosotros ya no, cosas que sin embargo no son renunciables, y habremos de recuperar para evolucionar verdaderamente...
Quién no asumido que es un mamífero humano antes de des-cubrir su naturaleza espiritual, corre mucho riesgo de tomar el camino de la especialitis…qué ¿porqué?...pues porque rechaza su naturaleza animal y humana, porque rechaza lo que es, para volar en una fantasía más grandiosa...Todo es una cuestión de orden en el desarrollo, un concepto bastante olvidado hoy día en los ambientes espirituales...
Muchos no quieren ser mamíferos e intentan actúar como si no lo fueran, y tampoco quieren ser humanos y actúan también como si no lo fueran... quizás porque andan "hipercivilizados", o quizás porque andan "espiritualizados..."Asi las cosas hemos "olvidado" ya parir como mamiferos, hemos "olvidado" criar a nuestros bebes como mamiferos que son, hemos "olvidado" lo importante que es el contacto para nosostros los mamiferos humanos en nuestra crianza y el resto de nuestra vida. Hemos "olvidado" como los mamiferos establecen sus vinculos de apego y cómo hacen el amor los mamiferos humanos de sangre caliente que están en conexión con su cuerpo.Hemos olvidado también cómo dejarnos llevar en nuestro proceso de muerte, hemos olvidado la entrega y dignidad con la que sabe morir un mamifero o con la que saben vivir el dolor los mamiferos cuando este les toca...demasiadas cosas, demasiado importantes, demasiado básicas y fundamentales para poder saltarse éste escalón de nuestro desarrollo...cosas que un mamifero sabe hacer pero que muchos de nosotros ya no, cosas que sin embargo no son renunciables, y habremos de recuperar para evolucionar verdaderamente...
Sin embargo, muchos están desconectados de su cuerpos, no se han acercado minimamente a la vivencia y el reconocimiento de que “somos mamíferos” de sangre caliente, y tampoco han llegado a encarnarse en sus vidas lo suficiente, para reconocer su condición y limitaciones humanas, pero, sin embargo, dan un gran salto , y se reconocen como seres de luz…Esto, a mi parecer, viola las leyes del desarrollo natural, y se manifiesta en desequilibrio y falta de auténticidad…
Reconocerse mamífero no es un acto mental, sino que hoy día en nuestra moderna cultura occidental representa un largo proceso de enraizamiento en el propio cuerpo, con sus sensaciones, emociones y afectos...un proceso para habitar profundamente el cuerpo que requiere, no obstante, el procesamiento de todas las memorias dolorosas que guardan escondidas los tejidos que nos constituyen.... un proceso de encarnación que no se hace en tres dias...
Reconocerse mamífero no es un acto mental, sino que hoy día en nuestra moderna cultura occidental representa un largo proceso de enraizamiento en el propio cuerpo, con sus sensaciones, emociones y afectos...un proceso para habitar profundamente el cuerpo que requiere, no obstante, el procesamiento de todas las memorias dolorosas que guardan escondidas los tejidos que nos constituyen.... un proceso de encarnación que no se hace en tres dias...
Al parecer Alguien o Algo quiso que naciéramos y fuéramos mamíferos, al parecer Alguien quiso que naciéramos y fuéramos humanos… abrazar la vida, abrazar nuestras tres naturalezas…abrazar, abrazar, abrazar…
Así habló el Buda de nuestra condición humana:
La primera noble verdad declara con seguridad que el dolor
es inherente a la vida, porque todo es cambio.
es inherente a la vida, porque todo es cambio.
La segunda noble verdad explica que el sufrimiento es lo que ocurre cuando peleamos con cualquier cosa que ocurra en nuestra experiencia de vida, en vez de aceptarlo con una sabia y compasiva respuesta. Desde este punto de vista, hay una gran diferencia entre dolor y sufrimiento. El dolor es inevitable, la vida viene con dolor. El sufrimiento no es inevitable.
Si el sufrimiento es lo que ocurre cuando peleamos con nuestra experiencia por nuestra falta de habilidad para aceptarla, entonces el sufrimiento es opcional.
Yo comprendí mal esto cuando comencé mi práctica y creí que si meditaba con disciplina iba a terminar con mi dolor. Esto es un gran error. Estuve muy desilusionado cuando descubrí mi error, que había sido tan ingenuo. Es obvio que no vamos a acabar con el dolor en nuestra vida.
Todo lo que nos importa nos causa dolor. Aquellos que elegimos vivir la vida de relación elegimos que el dolor vale la pena.
Estamos dotados de un sistema nervioso altamente sensible para sobrevivir y desarrollarnos, y esto, conlleva asimismo, la posibilidad de sentir intensamente el dolor físico, emocional o psicológico…la experiencia más difícil de todas cuántas vivimos como humanos.Nadie pasa por la vida, sin experimentar el dolor intensamente, aunque sí que podemos negarlo…
Dolor y bienestar, necesidad y saciedad, frustración y satisfacción, carencia y abundancia, vulnerabilidad y poder, conflicto y armonía, Vida y Muerte…está es la condición humana, la condición de la experiencia humana...
Quién rehúye su humanidad para refugiarse en la espiritualidad toma el camino de la especialitis. Esto no tiene nada de particular, puesto que la especialitis es una fantasía para escapar del dolor. Quién abraza su humanidad como camino para llegar a su Alma, toma entonces el camino hacia una espiritualidad más auténtica.
¡Qué difícil es vivir una espiritualidad que no sea una fuente de evasión, sino de enraizamiento en la Vida. Si la “búsqueda espiritual” no es persistentemente honesta, no es fácil encontrar algo auténtico en la espiritualidad. Muchas dificultades habrán de ser atravesadas manteniendo una “voluntad obstinada en el conflicto”, y mucha capacidad de discernimiento…No creo que verdades de cierto calibre le puedan ser reveladas a personas que quieren pasar de puntillas por su vida o por la “experiencia espiritualidad”…
Las personas que están en contacto o han estado en contacto con el sufrimiento, viven a menudo la posibilidad de ser "más humanos” que quienes no lo están. Quién está enraizado en la experiencia humana tiene brillo en los ojos, es compasiv@ y templad@, pero no va eufóric@ por la vida…sabe que la Vida es una Señora muy misteriosa…
Cómo sabemos, alguien que “no ha pasado necesidad” no puede compadecer a quien la vive. Quien no ha vivido escasez y carencia no puede solidarizarse con quien la está viviendo. Alguien que no ha sufrido, no puede ser sensible con quién está sufriendo. Quién no ha vivido la necesidad, la escasez, la carencia, la vulnerabilidad, la dependencia, la impotencia, no puede saber lo que es la humildad ni la compasión...humus, humildad, humanidad...
Cómo sabemos, alguien que “no ha pasado necesidad” no puede compadecer a quien la vive. Quien no ha vivido escasez y carencia no puede solidarizarse con quien la está viviendo. Alguien que no ha sufrido, no puede ser sensible con quién está sufriendo. Quién no ha vivido la necesidad, la escasez, la carencia, la vulnerabilidad, la dependencia, la impotencia, no puede saber lo que es la humildad ni la compasión...humus, humildad, humanidad...
Sin embargo, muchos “piden al Universo” abundancia, poder, bienestar permanente y éxito, excluyendo toda la “cara b” de la Vida…algo así como decirle al “Universo”: “haz una excepción conmigo”, “ hagamos como que no estoy viviendo una experiencia humana…”estos deseos llevan el germen de la especilitis, del deseo de ser especial y obtener un trato especial…
¿Cómo podemos ser compasivos si no hemos experimentado necesidad, carencia, dolor o sufrimiento?
¿cómo podemos ser humildes en la abundancia si no hemos vivido la carencia?
¿cómo podemos ser humildes con nuestro poder, si no hemos experimentado la vulnerabilidad?
Sabemos que la necesidad, la carencia, el dolor, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte etc son grandes maestros de la Vida…quién es verdaderamente espiritual no tendrá inconveniente en abrirse a ellos, en igualdad con la satisfacción, la abundancia, el placer, la alegría y la dicha….ser espiritual sólo en la abundancia no tiene mucho chiste…
La Espiritualidad no “se adquiere” en cursos, terapias, retiros espirituales o ashrams. Creo sinceramente que muchos (terapeutas, maestros, etc ) hemos sobre-valorado la importancia de esos pretenciosos cursos, terapias y retiros. Esto ha generado que todos ellos sirvan para inflar la importancia personal de quienes los reciben, y, de este modo, para alimentar la especialitis. Sin embargo, la espiritualidad como es obvio, “se adquiere” esencialmente en la propia Vida por contacto con nuestra Alma o la de los demás, y esencialmente viviendo la Vida, como almas revestidas de humanidad, pues mientras vivamos a través de un sistema nervioso, viviremos como humanos.
La Vida nos propicia esa vuelta al reconocimiento de nuestra alma: las experiencias y situaciones que nos presenta la Vida, nos proponen un camino de retorno, un proceso para aflojarnos, soltarnos, entregar y ablandarnos…en el que también podemos escoger, sin embargo, apretarnos, contraernos, controlar y endurecernos…Nosotros escogemos.
La vida es una lenta y parsimoniosa ceremonia para tomar consciencia de que somos seres espirituales viviendo una existencia humana, si es que no queremos boicotearlo o impedirlo. Esto conlleva que no podemos hacer rituales, ceremonias o cursos-por otra parte útiles, por supuesto- más sagrados que la propia Vida, que la desplacen en protagonismo o importancia, porque la Vida es ya Sagrada en sí misma…no conviene usurpar su lugar a la Vida.
Hay quien no participa en esos cursos, retiros o ceremonias, y si embargo, está más en contacto con la Vida que quién sí los hace…quizás criando a sus hijos cuidadosamente, quizás viviendo vínculos profundos con sus seres queridos, quizás viviendo la Vida,quizás dejándose atraer intuitivamente por todo lo que tiene Vida, y apartándose de todo lo que no la tiene…estando bien despiertos, estando bien vivos…
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