Nuestra cultura occidental se ha convertido en un compendio de creencias y modos de vida que tiende a dificultar o impedir que uno pueda entender, con cierta profundidad, de qué va la vida o qué es eso de vivir.
Pareciera que según nuestra óptica cultural, la vida hubiera de ser un viaje maravilloso, en la que el dolor, la angustia y la muerte no tienen cabida. Esto, como es obvio, contraviene la realidad tal y como se viene desplegando desde el principio de los tiempos, y a cada momento.Sin embargo, esta ficción parece grabada profundamnete en nuestra mente subconciente de un modo totalmente irracional.
Esta nuestra cultura, no nos prepara para incluir y vivir esa otra cara de la vida, sino que más bien nos instruye para evitarla mágica y/o hedonistamente, es decir, combatiéndola con placer artificial . No nos prepara para tomar la vida tal como es, con sus dos caras, sino para huir del dolor,iendo compulsivamente hacia placeres insustanciales, perdiendo así el contacto con la Vida.
Fantaseamos vidas maravillosamente placenteras, y cuando la adversidad, la contrariedad, la frustración, el dolor y la muerte, hacen su aparición, pensamos que debe tratarse de un error…pensamos que esa no es la Vida, que eso no es Vida, que no puede ser la Vida, mi vida…y entonces comenzamos a negar la realidad y apartarnos de ella...
... entonces tomamos la actitud de tratar de repeler, repudiar, rechazar y rebelarnos contra todas las experiencias y situaciones que no consideramos apropiadas, según lo que pensábamos que era la Vida…unas veces luchando contra ellas para superarlas, otras rindiendonos y resignándonos abatidos, pero en ambos casos sin abrirnos primero a su realidad...sin asentir a su realidad...
...y puede llegar el momento en que nuestra vida se esté desplegando de una forma tan diferente a cómo pensábamos que iba a desarrollarse, que lleguemos a estar muy profundamente decepcionados, pensando que nada tiene sentido….pero ¿quién dijo que la Vida fuera un viaje maravillosamente placentero?
Paradojicamente, tampoco gran parte de la Espiritualidad que se mueve en el mundo hoy día, nos ayuda a tomar la Vida tal como es…y tal y como lleva siendo desde sus comienzos: una experiencia que si bien puede vivirse con gran placer, también viene con mucho dolor…
Esta espiritualidad se levanta sobre la ficción de que pasado mañana, o incluso hoy, puede uno erradicar el dolor de su vida, incluso del planeta, con tan sólo desearlo, porque uno crea totalmente su propia realidad…así que uno puede pedir abundancia total, amor infinito y armonía absoluta, y le será concedida. Aunque esto, obviamente, contraviene drásticamente la Realidad que podemos observar, estas fantasías y promesas calan hondamente en lo profundo de un ser humano desesperado, y mueven grandes cantidades de dinero .Ser omnipotente es un sueño suculento para el ser humano, cuya naturaleza es, sin embargo, ser vulnerable…
Ambas, nuestra cultura occidental y esa espiritualidad light, nos dificultan e impiden, comprender de qué va la Vida, nos impiden en mayor o menor medida, vivir la Vida, “meternos de lleno en ella…” y vivirla plenamente, creando una fractura en la raíz de nuestra relación con la Vida, y en nuestra estancia en ella…
“Vivir la Vida” es levantarse cada mañana y poder decir “me abro a lo que me traiga hoy la vida”, “recibiré y tomaré los imprevistos, las adversidades y contrariedades, y no las rechazaré, sino que las tomaré como Vida, como mi vida”. Ya sabes ese dicho de que “la Vida es eso que ocurre mientras tu piensas que debería estar ocurriendo otra cosa”.
Vivir la Vida es abrirse a cada situación (aunque contrarie nuestros deseos personales) conforme ésta está pasando, y decir :"acepto esta situación como parte de mi vida, como el desarrollo de mi Vida".
Vivir la Vida es inclinarse ante la Ella, como uno se inclinaría con respeto y reconocimiento ante una anciana sabia, y decirle "Si, te tomo tal como eres", "te tomo tal y como vienes". Habitualmente andamos juzgando la Vida, evaluando lo apropiada o no que es, sintiéndonos más listos y preparados que Ella…
Si uno entra en ese respeto ante la Vida, no tiene prisas por salir de las situaciones, ni las vive con fastidio pensando que debería estar ocurriendo alguna otra cosa, sino que en vez de eso, les presta su atención e interés, y se abre a ellas, tomando la energía y el aprendizaje que nos traen cada una…
De esta manera, conseguimos estar presentes en lo que está ocurriendo, y alimentarnos y llenarnos con las situaciones que se nos van presentando…de otro modo, vamos quedando raquíticos, puesto que son las situaciones nuestro principal alimento y estímulo…
De pequeño tuve una experiencia muy impactante para mi, un mensaje que me quedó grabado profundamente. Me resultaba molesto el tener que chupar cada hueso de chirimoya para quedarme con el fruto, así que decidí vaciar y tirar todos los huesos de esa chirimoya con la cuchara, esperando llegar finalmente a “lo bueno”…al final, cuando ya no quedaban huesos, me di cuenta de había apenas nada, se había acabado...
La Espiritualidad light nos hace pensar que podemos controlarlo todo, que podemos controlar la Vida…la Realidad es que vemos que la Vida está movida por Fuerzas que no podemos controlar, fuerzas misteriosas e incomprensibles que nos trascienden y con las cuales hemos de fluir con humildad…
Muchas veces la Vida propone y uno dispone, y otras muchas veces, uno propone y la Vida dispone…sí que es posible este dialogo dinámico con la Vida, que nos permite un amplio margen de actuación, pero olvidémos los sueños de omnipotencia que se nos presentan siempre como el mismo perro, pero con distinto collar, y nos hacen tan vulnerables a los charlatanes…antes lo hagamos antes empezaremos a construir nuestras vidas con buenos cimientos…
No hay un método para vivir la Vida.Ni las normas de educación, ni las normas culturales, ni los métodos psicológicos, ni las técnicas espirituales, ni cualquier otra cosa nos pueden dar formulas standarizadas para acertar con qué es lo mejor en cada situación, o con cómo debemos movernos por la Vida.La única forma de "acertar" con una decisión en un momento dado, es estar en contacto con la Vida que fluye adentro y afuera de uno, estar en contacto con las Fuerzas de la Vida, para sentir(subjetivamente) cual es el movimiento adecuado en cada situación, tal y como un surfero se desplaza por el Mar, en contacto sutil con su cuerpo y con la ola…
Vivir la Vida así, es el arte de sentir y hacer el movimiento adecuado para estar en el momento oportuno en cada sitio, y esto requiere estar en contacto íntimo con los pulsos y ritmos de la Vida…
Así, la Vida puede convertirse en un viaje siempre interesante y apasionante, para quien así acepte sus dos caras (placer y dolor), y la quiera tomar y abrazar tal cual es, y tal y como se presenta... siempre con respeto al Gran Misterio que mueve la Vida.